El poder silencioso de las remesas: Economía, cultura y política en movimiento
POLITICA
Jorge Niño
10/26/20258 min read


El poder silencioso de las remesas: Economía, cultura y política en movimiento
La responsabilidad que las diásporas tienen con sus países de origen no es un fenómeno reciente. Mucho antes de que se reconociera globalmente, los migrantes y sus descendientes ya contribuían activamente al desarrollo de sus naciones, tanto en el ámbito público como en el privado.
Hoy en día, cerca de 70 países dependen de las remesas para sostener más del 4% de su producto interno bruto, según datos del FIDA. Esta dependencia revela no solo una dimensión económica, sino también una oportunidad estratégica.
Aunque las comunidades latinoamericanas en Estados Unidos y Europa poseen un valioso capital intelectual que podría ser canalizado hacia el progreso de sus países de origen, su mayor influencia sigue estando en el ámbito financiero. Las remesas, como mecanismo de transferencia económica, continúan siendo el principal vínculo tangible entre estas diásporas y sus raíces.
Sin embargo, estas transferencias monetarias internacionales aún enfrentan desafíos importantes: falta de transparencia, baja eficiencia y una escasa alineación con las verdaderas necesidades de quienes las reciben. En muchos casos, los fondos terminan en circuitos informales y se destinan principalmente al consumo básico, sin generar un impacto estructural en la economía local.
A pesar de ello, el volumen de estas remesas les otorga un potencial transformador que no puede ser ignorado. Si los gobiernos logran visualizar este flujo económico más allá de su valor nominal y lo integran estratégicamente en sus políticas de desarrollo, las remesas podrían convertirse en una herramienta clave para el avance sostenible de las naciones latinoamericanas en vías de desarrollo.
Venezuela: Remesas como salvavidas económico
En el caso venezolano, las remesas han adquirido un papel vital en medio de una prolongada crisis económica. Con una diáspora que supera los 7.9 millones de personas —más del 22% de su población original—, el país recibió en 2025 aproximadamente 4.500 millones de dólares en remesas, equivalentes al 3% de su PIB.
Para millones de familias venezolanas, estas transferencias representan hasta el 80% de sus ingresos mensuales, permitiendo cubrir necesidades básicas como alimentos, medicinas y vivienda. Además, han acelerado la dolarización informal del país, haciendo del dólar la moneda predominante en muchas transacciones cotidianas.
A pesar de su impacto, las remesas en Venezuela enfrentan obstáculos similares a los de otros países: falta de transparencia, baja eficiencia en su canalización y una limitada articulación con políticas públicas.
Venezuela
Total estimado en 2025:
Entre 2.800 y 4.500 millones de dólares, dependiendo de la fuente. [globovision.com], [bancaynegocios.com]Variación respecto a 2024:
Caída del 26.3%, atribuida a inflación global, restricciones migratorias y conflictos internacionales. [bancaynegocios.com]Impacto en el PIB:
Representan aproximadamente 3% del PIB. [globovision.com]Dependencia familiar:
Hasta el 80% de los ingresos mensuales de muchos hogares provienen de remesas.Canales de envío:
Aumenta el uso de remesas digitales y criptomonedas debido a restricciones bancarias.Desafíos:
Solo 2 de los 8 millones de migrantes venezolanos están regularizados, lo que limita su capacidad de envío. [bancaynegocios.com]
República Dominicana: Remesas como columna vertebral económica
La relación entre República Dominicana y su diáspora, especialmente en Estados Unidos y Europa, ha evolucionado hasta convertirse en un pilar económico nacional. Las remesas enviadas por dominicanos en el exterior han mantenido un crecimiento sostenido, y en 2025 se proyecta que superarán los 11.700 millones de dólares, lo que representa una porción significativa del Producto Interno Bruto.
Entre enero y septiembre de 2025, el país recibió 8.912,8 millones de dólares, lo que marca un incremento del 11.4% respecto al mismo período del año anterior. El 80.5% de estos flujos provienen de Estados Unidos, seguido por España, Italia, Haití y Suiza.
La distribución interna de las remesas también revela patrones importantes: el Distrito Nacional concentra el 47.2% de los envíos, seguido por Santiago (10.7%) y Santo Domingo (7.1%). Estos fondos no solo sostienen el consumo de bienes esenciales, sino que también financian inversiones familiares, educación, salud y emprendimientos informales.
Más allá del volumen, la diáspora dominicana posee un capital económico y social que supera ampliamente el valor de las remesas. Con más de dos millones de dominicanos residiendo en EE. UU., esta comunidad maneja ingresos formales superiores a 54.000 millones de dólares anuales y una capacidad de ahorro que supera los 3.000 millones. Si se establecieran mecanismos de inversión estructurada y cooperación binacional, el impacto económico podría multiplicarse, transformando las remesas en una herramienta de desarrollo sostenible.
República Dominicana
Total recibido entre enero y septiembre de 2025:
8.912,8 millones de dólares, con un crecimiento del 11.4% respecto a 2024. [revistamercado.do]Proyección para cierre de 2025:
US$11.700 millones. [lanavedigital.com.do]Origen principal:
Estados Unidos (80.5%), seguido por España, Italia, Haití y Suiza.Distribución interna:
El Distrito Nacional recibe el 47.2%, seguido por Santiago (10.7%) y Santo Domingo (7.1%).Impacto económico:
Las remesas son clave para el consumo, inversión y financiamiento de los sectores vulnerables. También contribuyen a la estabilidad cambiaria y reservas internacionales.
México: Una diáspora con poder económico y cultural
La conexión entre México y su comunidad migrante en Estados Unidos es una de las más influyentes del hemisferio. Con más del 97% de las remesas provenientes de territorio estadounidense, esta relación refleja no solo vínculos familiares, sino también una estructura económica transnacional profundamente arraigada.
Los mexicanos constituyen el grupo migrante más numeroso en EE. UU., representando cerca de dos tercios de los 61 millones de latinos nacidos en ese país. Junto con los puertorriqueños —que conforman el 9.2% de la población hispana—, la diáspora mexicana ha logrado integrarse al tejido social, político y económico estadounidense, sin perder su identidad cultural.
Este vínculo se traduce en cifras contundentes: en 2025, México recibió aproximadamente 64.745 millones de dólares en remesas, consolidándose como el tercer mayor receptor mundial, solo detrás de India y China. Estas transferencias representan cerca del 3.5% del PIB nacional, y aunque se ha observado una leve caída del 5.5% en los primeros siete meses del año, el volumen sigue siendo históricamente alto.
Los estados que más reciben remesas incluyen Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Chiapas y Ciudad de México, mientras que municipios como San Cristóbal de las Casas, Tijuana y Guadalajara destacan por su alta dependencia de estos flujos.
Más allá de las cifras, el verdadero valor de la diáspora mexicana reside en su capacidad de transformación. Esta comunidad mantiene una conexión cultural activa, participa en procesos políticos y posee un potencial económico que, si se canaliza adecuadamente mediante políticas binacionales de inversión y cooperación, podría convertirse en un motor de desarrollo estructural para México.
México
Total recibido en 2025 (estimado anual):
64.745 millones de dólares. [gob.mx]Remesas en el segundo trimestre de 2025:
15.322 millones de dólares, con un crecimiento respecto al primer trimestre. [es.trading...nomics.com]Origen principal:
Estados Unidos (97.2%), seguido por Canadá (1.29%). [bing.com]Estados receptores principales:
Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Chiapas y Ciudad de México.Municipios destacados:
San Cristóbal de las Casas, Tijuana, Guadalajara.Impacto en el PIB:
Representan aproximadamente 3.5% del PIB nacional. [bbvaresearch.com]Tendencia reciente:
Aunque el volumen sigue siendo alto, hubo una caída del 5.5% en los primeros siete meses del año debido a políticas migratorias y nuevos impuestos en EE. UU.. [diariodemexico.com]
El resto del mundo: Remesas como fenómeno geopolítico emergente
Las remesas, tradicionalmente vistas como simples transferencias personales, están comenzando a adquirir una dimensión política que durante décadas pasó desapercibida. En países emisores como Estados Unidos —que en 2019 lideró el envío global de divisas con más de 68.000 millones de dólares— y regiones como la Unión Europea —que en 2018 registró salidas netas por encima de 18.400 millones de euros—, el volumen de dinero enviado por migrantes a sus países de origen ya supera, en muchos casos, los montos destinados a cooperación internacional.
Este cambio de escala obliga a los países receptores a replantear sus estrategias de desarrollo. La inclusión activa de sus ciudadanos en el exterior —junto con sus capacidades económicas, técnicas y profesionales— se vuelve una necesidad estratégica. En este nuevo escenario, la cooperación tradicional entre gobiernos podría quedar relegada frente al potencial que ofrecen las diásporas como agentes de transformación, tanto por su capital humano como por su poder financiero.
En 2025, los países que más reciben remesas en términos absolutos son:
Principales receptores de remesas en el mundo (2024-2025)
India – Aproximadamente 129.000 millones de dólares. [es.statista.com]
México – Cerca de 68.000 millones de dólares. [es.statista.com]
China – Alrededor de 48.000 millones de dólares. [es.statista.com]
Filipinas, Pakistán y Bangladesh también figuran entre los principales receptores. [larepublica.co]
Países donde las remesas representan mayor proporción del PIB
Aunque no reciben tanto en términos absolutos, algunos países dependen fuertemente de las remesas:
Tayikistán – 45,4% del PIB.
Nicaragua – 27,2% del PIB.
Honduras y El Salvador – Más del 20% del PIB. [es.statista.com]
Centroamérica: Triángulo Norte
En los primeros cinco meses de 2025, el Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) recibió más de 18.500 millones de dólares:
Guatemala: 9.908 millones (53.4%)
Honduras: 4.664 millones (25.1%)
El Salvador: 3.974 millones (21.4%) [eleconomista.net], [forbescent...merica.com]
Debemos concluir que las políticas para transformar las remesas en inversión productiva bajo un nuevo gobierno se explican:
Las remesas han sido, durante años, el principal sostén económico de millones de familias venezolanas. Sin embargo, su impacto ha estado limitado al consumo básico, sin lograr una transformación estructural de la economía. Ante este panorama, el nuevo gobierno liderado por María Corina Machado tiene la oportunidad histórica de convertir este flujo financiero en una palanca de desarrollo sostenible.
El plan de gobierno “Venezuela Tierra de Gracia” propone un modelo económico basado en la libertad, la propiedad privada y la inversión productiva. En este marco, es fundamental diseñar políticas públicas que incentiven a la diáspora venezolana a invertir en su país de origen. Algunas de estas políticas podrían incluir:
Creación de instrumentos financieros específicos para la diáspora, como bonos de inversión, fondos de desarrollo regional y cuentas en divisas con beneficios fiscales.
Privatización y apertura de sectores estratégicos, como el energético, con garantías jurídicas y derechos de propiedad claros, permitiendo la participación directa de venezolanos en el exterior.
Establecimiento de un marco legal transparente y estable, que brinde seguridad jurídica a las inversiones y facilite la repatriación de capitales.
Plataformas digitales de vinculación, que conecten a emprendedores, profesionales y empresas de la diáspora con oportunidades de inversión, mentoría y cooperación en Venezuela.
Alianzas con organismos multilaterales y el sector privado, para cofinanciar proyectos de infraestructura, educación, salud y tecnología impulsados por la diáspora.
Reconocimiento y participación política de la diáspora, garantizando su derecho al voto y su inclusión en la toma de decisiones sobre el futuro del país.
Programas de retorno y reinserción laboral, que aprovechen el capital humano altamente calificado que reside en el exterior, facilitando su regreso y contribución al desarrollo nacional.
La diáspora venezolana no solo representa una fuente de recursos financieros, sino también un reservorio de talento, experiencia y compromiso con el país. Bajo un nuevo liderazgo democrático, su participación activa puede marcar la diferencia entre la supervivencia y la reconstrucción. Convertir las remesas en inversión estructural será clave para que Venezuela transite del asistencialismo a la prosperidad.
